Tres puntos a tener en mente si encarás una ronda de inversión

Encarar una ronda de inversión no es para cualquiera, pero sin inversión probablemente escalar tu empresa no sea tan fácil. Todos sabemos que levantar una ronda de inversión requiere esfuerzo, dedicación, valentía y, por sobre todas las cosas, PACIENCIA. Si bien cada ronda es distinta y tiene muchas particularidades que la hacen única, hay tres puntos que, tenidos en cuenta, pueden hacer el camino un poco más fácil.

UNO: SER PREVISOR:  No esperar hasta último momento para la ronda! Levantar una ronda de inversión es un proceso que consume energías, corre el foco del equipo y por sobre todas las cosas, lleva tiempo. En ese sentido, si estás pensando en encarar un proceso de fundraising es muy importante que tengas en cuenta que tu empresa va a seguir funcionando y consumiendo fondos, con lo cual, no esperes a estar con el agua al cuello para encarar nuevos inversores. Se previsor, planificá y arma un plan detallado de cómo lo vas a encarar.

DOS: ANTICIPAR AL DUE DILLIGENCE:  Es muy probable que si un inversor quiere convertirse en tu socio, primero quiera hacer una auditoría (en general legal y contable) de tu empresa, para “saber dónde se está metiendo”. A eso se le llama Due Diligence. Si tu empresa no está organizada, enfrentar un Due Dilligence es un dolor de cabeza; nadie sabe dónde está la documentación archivada y hay que desperdiciar horas buscando y ordenando. Entonces, anticiparte, tener un Data Room virtual ordenado, completo y listo para ser compartido con el inversor frente al primer pedido puede hacerte ganar tiempo muy valioso e inclusive te sirva para defender una valuación y mostrar profesionalismo. Para tener un Data Room completo no hace falta tener “todo lo que tienen otros startups” sino básicamente la documentación e información fundamental y específica de tu empresa. Si podes mostrar, en forma transparente, ordenada y completa, toda la documentación e información relacionada a la operación y composición de la empresa, probablemente pases el Due Diligence (obvio, siempre que esa información evidencie una actividad lícita y dentro de las normas aplicables al negocio en cuestión) sin mayores contratiempos y puedas cerrar la ronda mucho más rápido.

TRES: TENER IDEAS CLARAS: Así como es fundamental preparar un pitch que convenza al inversor a convertirse en tu socio, es importantísimo saber qué es lo que le vas a ofrecer si tu pitch logró convencerlo. Para esto, nos parece fundamental tener muy claro principalmente dos cosas:

  1. a) cómo sería el Cap Table de la empresa antes y después de la entrada del inversor, inclusive ensayando todos los posibles escenarios que se puedan dar (y estás dispuesto a tolerar) en la negociación. Es muy habitual ver founders negociando la incorporación de un nuevo inversor simplemente considerando el cash que ingresa y el porcentaje a entregar sin considerar cómo quedan ellos parados en la toma de decisiones si el ingreso del inversor se concreta; y

 

  1. b) qué estoy dispuesto a darle al inversor a cambio de la inversión, además del porcentaje en el capital. ¿un asiento en el directorio? ¿peso específico en la toma de algunas decisiones? ¿preferencias en las liquidaciones?. Este tipo de cuestiones suele pensarse sobre la marcha y frente a un pedido del inversor, cuando los fondos de la compañía son cada vez más escasos, llevando a decisiones poco favorables. Pensándolo y teniéndolo claro de antemano, probablemente logres un acuerdo mucho más justo y equilibrado.

Por último, y como bonus extra: aprovechar la experiencia de otros. Hablar con otros fundadores que hayan transitado procesos de incorporación de inversión en estadíos similares a los de tu empresa puede ser extremadamente útil. No tengas miedo a preguntar y sacate todas las dudas antes de arrancar. Que la ronda no te agarre por sorpresa.

 Dra. Dolores Nazar – Tanoira Cassagne Abogados 

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