Entrevista a Matias Peire

Armar equipos, desarrollar visión e invertir son las tres acciones que caracterizan al trabajo de un company builder. En las dos primeras acciones radica la diferencia central entre estas empresas y una aceleradora. Un company builder ve algo que en principios otros no verían, es un trabajo profundo de exploración que comienza antes de que la idea sea una startup y en el caso de Gridx arranca cuando el equipo recorre los institutos de investigación de Argentina, Uruguay y Paraguay para mapear los proyectos que pueden transformarse en negocios con eje en la biotecnología. «Para que el proyecto pase la instancia inicial de mapeo, debe poder resolver un problema 2 mil 3 mil millones de dólares», sostiene Matias Peire, CEO de GridX y referente en desarrollo de empresas de biotecnología.

En en los tres años de vida que lleva Gridx han desarrollado una mirada aguda para detectar proyectos y aseguran que hay 1.100 ideas de biotecnología en la región que potencialmente podrían ser empresas.

Luego de la primera fase de rastreo y selección GridX vincula a los científicos con personas con visión empresarial que puedan acompañarlos y colaborar con el desarrollo de un modelo de negocios para que la idea logre ser una empresa ¿cómo lo lograrán? De los mil 1100 proyectos que se mapearon en 2019 Gridx, 20 realizan un programa de formación en el que entran como científicos y empresarios individuales y salen transformados en un equipo sólido con visión de negocio y una solución escalable. Pero en el proceso de evaluación de proyectos, aún falta un filtro más. De esos 20, sólo 10 lograrán pasar a la última etapa para presentarse frente al comité de inversión y ser elegidos por los expertos.

Las condiciones son claras, deberán:

  •  Atender al contexto global.
  • Desarrollar una solución a un problema real
  • Proponer tecnología relevante.
  • Combinar ciencia con los negocios
  • Tener un equipo sólido
Combinar ideas con proyectos de vida

Aunque una idea pueda ser prometedora a nivel científico, puede tener puntos débiles, «Si una idea no se articula el proyecto de vida de los protagonistas probablemente no tenga éxito», sostiene Matias. La contracara de esta debilidad es la determinación de los integrantes del equipo de perseguir la concreción de la idea. Pero en el ecosistema emprendedor ninguna cuenta es exacta, incluso la determinación puede no ser ser suficiente para alcanzar el éxito y volverse globales.
La escalabilidad es parte de la trayectoria de cualquier emprendimiento de base tecnología y/o científica. Ocho de las 20 startups que pasaron por GridX ya fueron aceleradas o invertidas internacionalmente y las 12 que faltan no han llegado al mundo por problemas de personal. Alinear el factor humanos con los proyectos de la startup vuelve a resultar indispensable.

La parte que le corresponde a Gridx abrir puertas a los emprendedores, por ahora a través de aceleradoras como Indibio, Singularity también por medio de hubs de Irlanda, Noruega y Hong Kong. «Para buscar fondos es necesario tener un jugador en el país que construya el capital social. En 10 años podremos tener esa red de inversores globales, hoy lo hacemos con partners, con aceleradoras locales», sostiene Matias.

Opinión de coyuntura

La ley de Economía del Conocimiento está frenada por el momento, los borradores del proyecto que circularon tienen que ver con beneficiar a las pymes y flexibilizar aspectos de capacitación. A principios de marzo se suspendió la posibilidad de armar Sociedades por Acciones Simplificadas, las famosas SAS a la que recurrieron muchos emprendedores acudieron para darle formalidad a sus empresas. Le consultamos a Matias sobre su postura frente a estos cambios: «Los aspectos más valiosos del proyecto original tienen que ver con la estabilidad fiscal. Pero también debemos considerar que muchas veces estas leyes tienen una alta carga administrativa para las pymes, una reglamentación sofisticada y criterios subjetivos que hacen compleja la viabilidad»

Compartir en:

Dejanos tus comentarios